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Enfrenta Juárez déficit de sangre; campañas buscan despertar conciencia

  • Por Editora M

Ciudad Juárez.— Son apenas 400 mililitros, menos de medio litro. 
Sin embargo, esa cantidad puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte para tres personas distintas. 

En una ciudad donde la demanda hospitalaria es constante, el déficit de sangre se mantiene como una realidad silenciosa que obliga a asociaciones civiles y organismos empresariales a mantener campañas activas durante todo el año.

“La sangre no se fabrica, no se puede comprar en una farmacia”.

“Depende completamente de la voluntad de las personas”, afirma Bety Avitia, directora de Donadores en Acción, organización que actualmente impulsa diversas jornadas de donación en la ciudad.

*Un déficit permanente*
En Ciudad Juárez, hospitales públicos y privados requieren diariamente unidades de sangre para atender:
Accidentes automovilísticos
Cirugías de emergencia
Pacientes con cáncer
Mujeres con complicaciones obstétricas
Niños con enfermedades hematológicas

*El problema no es ocasional, es estructural*
“La mayoría de las personas dona solo cuando un familiar lo necesita. 
Eso provoca que el banco de sangre esté trabajando casi siempre al límite”, explica Avitia.

En México, menos del 5% de las donaciones son voluntarias y altruistas. 

El resto corresponde a reposición, es decir, cuando ya existe una emergencia.

*Los tipos más difíciles de conseguir*
No todos los tipos sanguíneos escasean por igual.
El más crítico es el O negativo, considerado donador universal y utilizado en situaciones de urgencia cuando no hay tiempo para realizar pruebas de compatibilidad.

También suelen ser complicados de conseguir los tipos B negativo y AB negativo, debido a su baja presencia en la población.

“El O positivo es el más común, pero eso no significa que sobre. Cuando bajan las campañas, también empieza a faltar”, señala la directora de Donadores en Acción.

*¿Cuándo se necesita sangre?*
La necesidad no tiene horario.
Un accidente en cualquier avenida principal puede requerir múltiples transfusiones en cuestión de horas.

Una mujer con hemorragia postparto puede depender de una bolsa inmediata.

Un paciente oncológico puede necesitar transfusiones periódicas durante meses.

Cada donación de 400 mililitros se fracciona en glóbulos rojos, plaquetas y plasma, lo que permite beneficiar hasta a tres personas diferentes.
“Una sola persona puede impactar tres familias. Eso es algo que la gente no dimensiona”, enfatiza Avitia.

*¿Por qué la gente no dona?*
El miedo y la desinformación siguen siendo los principales obstáculos.
Algunas personas creen que donar debilita, otras temen contagiarse de alguna enfermedad o simplemente no encuentran tiempo para acudir.

“El proceso es seguro, está supervisado por personal médico y además el donante recibe exámenes de laboratorio gratuitos. Muchas veces detectamos a tiempo alguna condición que la persona desconocía”, explica.

El cuerpo humano repone el volumen de sangre en pocas horas y las células en cuestión de días.

“No hay un riesgo para una persona sana. Lo que sí es riesgoso es no tener sangre disponible cuando ocurre una emergencia”, añade.

*Mantener campañas activas, la clave*
Actualmente, Donadores en Acción mantiene jornadas en coordinación con cámaras empresariales y organismos civiles.

“La sangre tiene caducidad. Las plaquetas duran apenas cinco días. Si no mantenemos campañas constantes, el déficit regresa rápidamente”, advierte Avitia.

En una ciudad con más de 1.5 millones de habitantes y una intensa actividad industrial y vial, la demanda es permanente.

“El llamado es a cambiar la cultura. No esperar a que un familiar esté hospitalizado. Donar por convicción, por comunidad”, concluye.

Más que una campaña, una responsabilidad social
Cada jornada busca captar entre 20 y 30 donantes, una cifra que puede parecer pequeña frente al tamaño de la ciudad, pero que representa una reserva vital para emergencias inmediatas.

En Juárez, donde los accidentes y las cirugías no se detienen, el déficit de sangre no es un problema lejano; es una realidad cotidiana.

Y frente a esa realidad, 400 mililitros pueden convertirse en la diferencia entre la pérdida y la esperanza.
Porque salvar vidas, en este caso, está literalmente en la sangre de la comunidad.