Por Osbaldo Salvador Ang.- En el juicio de la moral y la ley verdadera, Javier Corral fue interrogado únicamente con una sola pregunta:
¿Para qué te dio Dios las patas, si vas a andar de culo?
Obviamente, aquél que era juzgado, guardó silencio, sabedor de que cualquier respuesta entorpecería su condena.
Y lo digo desde aquí, porque este es mi pódium.