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Raúl Ruiz Gómez: cuatro décadas leyendo la política desde el periodismo

  • Por Redacción
Raúl Ruiz Gómez: cuatro décadas leyendo la política desde el periodismo

Abogado, catedrático, escritor y analista político, hizo de Cartapacio una marca personal que sobrevivió al tránsito de la televisión a la radio, la prensa escrita, internet, los libros, el podcast y las redes sociales.


Ciudad Juárez.— Raúl Ruiz Gómez perteneció a una generación de periodistas que vio transformarse prácticamente todo: las redacciones, la televisión, la radio, la llegada de internet, la irrupción de las redes sociales y, finalmente, la construcción de audiencias desde plataformas digitales.

Él también cambió con los medios.

Pero hubo algo que permaneció durante cuatro décadas: Cartapacio, el espacio desde el cual observó, interpretó y muchas veces anticipó los movimientos de la política.

Ruiz Gómez falleció este domingo 6 de septiembre, luego de enfrentar un cáncer de próstata que se extendió a huesos y riñón. Con su muerte se cierra una trayectoria que combinó periodismo, derecho, docencia, literatura y análisis político, principalmente desde Ciudad Juárez, ciudad en la que desarrolló una parte fundamental de su vida profesional.

Un periodista que nunca se quedó en un solo medio

Originario de San Luis Potosí y abogado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Ruiz Gómez construyó una carrera difícil de encasillar.

Ejerció el derecho, litigó, impartió clases y escribió, pero fue en el análisis político donde encontró uno de sus espacios más reconocibles.

Su historia con Cartapacio comenzó en 1986 en la televisión potosina.

Lo que inicialmente fue un producto televisivo terminó convertido en una especie de identidad editorial que atravesó distintas épocas tecnológicas: pasó por radio, periódicos, revistas, internet y redes sociales.

Ese tránsito dice mucho sobre su trayectoria.

Ruiz no entendió al periodismo como una plataforma, sino como un oficio capaz de desplazarse de una plataforma a otra.

Cuando cambió la televisión, escribió.

Cuando la prensa comenzó a migrar hacia internet, migró con ella.

Cuando aparecieron los podcasts, se sentó frente al micrófono.

Y cuando el consumo de información comenzó a exigir contenidos más breves, desarrolló formatos para esos nuevos lectores.

Por eso su historia profesional también puede leerse como una pequeña cronología de la transformación del periodismo mexicano durante los últimos 40 años.

Cartapacio: mirar detrás de la declaración

Su columna tuvo durante años una característica particular: no se limitaba a narrar qué había ocurrido.

Intentaba responder otra pregunta:

¿Qué puede ocurrir después?

La prospectiva se convirtió en una de las herramientas centrales de su trabajo. Ruiz Gómez observaba alianzas, rupturas, personajes, intereses, campañas y movimientos partidistas para construir posibles escenarios.

De esa forma de mirar la política surgiría precisamente la serie de libros Escenarios, entre ellos Escenarios 24 y posteriormente Escenarios 27, trabajos en los que trasladó el ejercicio cotidiano de la columna a una reflexión de mayor alcance sobre los procesos electorales.

Su escritura tenía además un lenguaje reconocible.

Ironía, sobrenombres, metáforas y expresiones coloquiales convivían con el análisis político.

Los personajes públicos podían aparecer retratados desde el humor, la crítica o la provocación.

Era otra manera de contar la política: bajarla del discurso institucional y colocarla en una conversación mucho más cercana al lector.

De la columna al experimento permanente

Ruiz Gómez tampoco se conformó con Cartapacio.

Creó Plataforma Financiera, destinada a comentarios breves sobre economía; desarrolló entrevistas en Cartapacio Livey Cartapacio DLX; experimentó con el humor político mediante Noticias Perras y llevó una parte más personal de su escritura a Letras y Piel.

También participó en la creación de Xpress News, cuyo antecedente fue un servicio informativo distribuido por correo electrónico para lectores que necesitaban conocer rápidamente los acontecimientos relevantes del día.

Mucho antes de que los resúmenes informativos enviados directamente al teléfono se convirtieran en práctica habitual, el proyecto buscaba precisamente eso: condensar la información para una audiencia con cada vez menos tiempo disponible.

Desde 2016, ADN | A Diario Network se convirtió en la casa editorial de una parte importante de su producción, aunque mantuvo colaboraciones y presencia en distintos espacios periodísticos.

La conversación nunca terminó

En la última etapa de su carrera volvió con fuerza al micrófono.

Junto con David Gamboa condujo Los Analistas, un espacio desde el cual comentaba acontecimientos políticos de Ciudad Juárez, Chihuahua y el país.

Todavía durante 2025 y los primeros meses de 2026 aparecía frente a cámaras examinando elecciones, decisiones gubernamentales, conflictos partidistas y movimientos de los personajes que durante décadas alimentaron su materia prima periodística: el poder.

También participó en Consensum, proyecto de podcast concebido para confrontar ideas y perspectivas distintas.

Hasta ahí aparece una constante que recorrió su vida profesional: la necesidad de conversar.

Escribir una columna, entrevistar, debatir frente a una cámara o imaginar escenarios futuros eran, en el fondo, distintas formas de mantener abierta esa conversación con sus lectores y audiencias.

Más allá de la política

Había, sin embargo, otro Raúl Ruiz Gómez. El escritor.

Además de sus columnas y libros de análisis político, escribió textos literarios y creó historias infantiles alrededor de Rugí Rugilón.

Incluso durante los meses finales de su vida permaneció pensando en nuevos formatos.

Uno de ellos fue Metalepsis, proyecto narrativo inspirado precisamente en la enfermedad que enfrentaba.
Había comenzado a construir personajes, conflictos y un universo narrativo que imaginaba convertir primero en cortometraje y posteriormente en videojuego.

La enfermedad impidió concluirlo.

Quizá ese último proyecto resume una característica que acompañó toda su trayectoria: la curiosidad por encontrar una nueva forma de contar.

El archivo que queda

La muerte de Raúl Ruiz Gómez no deja únicamente el recuerdo de un conductor, columnista o analista.

Deja un archivo.

Cuatro décadas de columnas, programas de televisión y radio, entrevistas, podcasts, libros, textos literarios, análisis económicos, videos y ejercicios de prospectiva.

También deja el testimonio de una generación que comenzó haciendo periodismo cuando no existían redes sociales y terminó hablando frente a cámaras para audiencias digitales.

Le sobreviven sus hijos Estefanía, Mónica, Raúl y Antonio, su nieta y su compañera de vida, Patricia.

Raúl Ruiz Gómez hizo del análisis político una conversación permanente y de Cartapacio mucho más que el nombre de una columna.

Lo convirtió en su firma.

En tiempos en los que medios, tecnologías y audiencias cambiaron una y otra vez, él siguió haciendo esencialmente lo mismo:

observar el poder, tratar de entenderlo y después contarlo.