Ciudad Juárez.– El incendio registrado en la relojería Red, ubicada en Río Grande Mall, no solo dejó daños materiales en el establecimiento, sino que también marcó el final de uno de los símbolos más recordados por varias generaciones de juarenses: el famoso "payasito", un muñeco animado que durante casi 40 años dio la bienvenida a los visitantes del negocio.
La figura mecánica se convirtió en un referente del centro comercial desde finales de la década de los ochenta.
Vestido con coloridos trajes que cambiaban de acuerdo con la temporada —Navidad, Halloween, fiestas patrias o San Valentín—, el payasito llamaba la atención de niños y adultos al subir y bajar continuamente dentro del local, convirtiéndose en una parada obligada para quienes recorrían la plaza.
Para quienes crecieron durante las décadas de los 90 y principios de los 2000, el personaje forma parte de la memoria colectiva de Ciudad Juárez.
Muchas familias acostumbraban detenerse frente al aparador para observar sus movimientos, mientras que otros niños lo miraban con cierta inquietud debido a las leyendas urbanas que con el paso de los años surgieron en torno a él y que fueron alimentadas por publicaciones en redes sociales.
Más allá de esas historias, el payasito permaneció durante décadas como uno de los elementos más distintivos de Río Grande Mall, acompañando a miles de visitantes y convirtiéndose en un punto de referencia para quienes frecuentaban el centro comercial.
El incendio ocurrido recientemente consumió el interior de la relojería, provocando también la pérdida definitiva del emblemático muñeco.
Aunque el siniestro no dejó personas lesionadas y las autoridades continúan con las investigaciones para determinar las causas del fuego, la desaparición del payasito generó reacciones de nostalgia entre usuarios de redes sociales, quienes compartieron fotografías, recuerdos y anécdotas relacionadas con el personaje.
La historia del payasito trasciende la de un simple adorno comercial.
Durante casi cuatro décadas fue testigo del crecimiento de Río Grande Mall y del paso de varias generaciones de juarenses, consolidándose como un símbolo de identidad y nostalgia para la ciudad.
Con su desaparición, Ciudad Juárez pierde uno de esos pequeños íconos urbanos que, sin proponérselo, terminaron formando parte de la historia cotidiana y de los recuerdos de miles de familias.