Vaya, vaya, Tacubaya, pues resultó ser que el conato de violencia suscitado afuera del Congreso a la salida del Alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar fue organizado y ejecutado por el eje del mal. Muchos pensaron que se trataba del natural antagonismo político por la visita del Edil Fronterizo a la capital del estado, pero los videos y las caras de los manifestantes, las lonas, las consignas y las cartulinas, mostraron otra cosa. Se trató de activos militantes y simpatizantes, bueno, los pocos que tienen, del eje Corral-Andrea-Loera, que a toda costa pretenden impedir que Cruz sea el candidato. O séase, es el viejo juego sucio, llamado a veces fuego amigo, que intenta destruir al rival interno sin dar la cara y negando la autoría de los golpes. El panismo se limitó a dar una Conferencia de Prensa y acusar a Pérez Cuéllar del asunto de unas barredoras. Pero, en la calle, los morenistas afines al Alcalde gritaban que La Barredora no entraría a Chihuahua, porque es la Senadora Andrea Chávez, protegida de Adán Augusto, el mafioso Senador, que metió a su grupo a El Loerilla -que no tiene rumbo ni le le entiende a la cosa pública- y al cobarde Corral que vive espantado porque llegue el momento de rendir cuentas por la ola de delitos que cometió en su delirio alcohólico de cinco años al frente del gobierno.