Vaya paquete el que le acaban de armar a la senadora Andrea Chávez desde las frías oficinas de la ASF. Resulta que a su hermano, Gregorio Chávez Treviño, le brotó un soberbio boquete de mil 106 millones de pesos cuando estuvo al frente de Liconsa Chihuahua en 2023. Los auditores federales descubrieron que la dependencia pagó esa millonada en contratos de leche sin tener un solo papel que demuestre que el producto llegó a los almacenes. Como quien dice, compraron puro aire empaquetado. Pero la cosa se pone más densa que el yogur. La auditoría no solo halló un misterioso faltante de 3.5 millones de litros de leche, sino que descubrió que Liconsa les seguía pagando a productores que ya estaban con San Pedro. Sí, revivieron muertos para cobrar cheques, mientras los intermediarios privados hacían su agosto. Pretender que un faltante de mil millones es un simple error de archivo es querer tapar el sol con un dedo. Habrá que esperar a que el hermanito de Andrea explique el desorden sin echarle la bolita a la Ciudad de México. La leche en Chihuahua resultó ser extremadamente cara, y la explicación que den no puede venir rebajada con agua.