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LA KATACUMBAS

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LA KATACUMBAS

Rayando en la obsesión primaveral con la obra de Edgar Allan Poe, La Fuente quiere relacionar todo lo que pasa en el estado con hechos fundamentales de novelas y cuentos de tan célebre personaje. ¿Qué tal que la Kata Espino encaja en una de esas historias? Pues, resulta que la secretaria ejecutiva del INE, otrora protegida del priismo y de Graciela Ortíz, está presuntamente involucrada en un desvío millonario de 65 millones de pesos dentro del Instituto Nacional Electoral (INE) representa una alarmante muestra de opacidad e incongruencia institucional y personal de Claudia Arlett Espino “La Kata” que en el pasado se rasgó las vestiduras por los pueblos originarios, la transparencia y la austeridad en la función pública. Todo indica que ha traicionado sus causas (de comprobarse cierto). Resulta éticamente inaceptable que un perfil bajo la sombra de graves cuestionamientos financieros y señalamientos por desvío de recursos públicos sea promovido para ocupar la Secretaría Ejecutiva del organismo encargado de velar por la transparencia democrática del país. Este caso no solo ensucia la trayectoria profesional de la exconsejera, sino que también vulnera la confianza ciudadana en el árbitro electoral, dejando en evidencia los preocupantes criterios de selección que permiten a personajes con antecedentes tan cuestionables ascender a las posiciones de mayor responsabilidad operativa del INE. Así, como en El Barril de Amontillado de Allan Poe, ¿será que que aprovechando el orgullo y fama que se hizo La Kata Espino como “experta electoral” fue guiada con con sonrisas falsas durante el carnaval para hacia lo profundo de las catacumbas de su palacio electoral solo para encadenada a la pared de la corrupción el tiempo que le quede el INE?