Invitado Especial

Fueron derrotados los Yaquis en Corral, Sonora

  • Por Víctor Estala Banda
Fueron derrotados los Yaquis en Corral, Sonora

A ti ciudadano.
 

El 11 de octubre de 1926, el diario estadounidense The Herald, editado en Nogales, Arizona, publicó una nota donde describió el enfrentamiento ocurrido cerca del poblado de Corral, Sonora, entre los indios yaquis y fuerzas del gobierno con un saldo de doscientos rebeldes muertos.

De acuerdo con este medio, el resultado de la batalla desmoralizó a los yaquis, quienes buscaron entrar en tratos con el gobierno de Calles. Sin embargo, las autoridades federales mantuvieron la exigencia de rendición incondicional, por lo que no establecieron canales de negociación para llegar a un acuerdo de paz.

Esta postura prolongó la lucha tres años más. Dicha nota fue reproducida por el diario Excélsior: 
NOGALES, Son., octubre 11. —En estos momentos acaba de llegar el primer lacónico mensaje que se recibe de Hermosillo desde que se inició la nueva temporada de lluvias.

En dicho mensaje se informa que los indios yaquis rebeldes han hecho nuevas proposiciones al general Francisco R. Manzo para firmar la paz. Se añade que el citado militar ya comunicó estas nuevas proposiciones a la superioridad, aun cuando sin conceder mayor importancia a estas gestiones y sólo por vía de información.

El informe telegráfico añade que el señor general don Álvaro Obregón, a bordo de un convoy militar, ha abandonado ya la población de Cajeme para dirigirse a Empalme con objeto de celebrar varias conferencias con el señor general Francisco R. Manzo; el gobernador del Estado de Sonora, señor Alejo Bay, y los demás militares que van a emprender la campaña.

Con el fin de celebrar esta conferencia con el general Obregón, que se considera de importancia, el señor gobernador Alejo Bay se trasladó desde Hermosillo a Empalme. El viaje que efectuó el general Obregón a través de la zona del yaqui fue sin absoluta novedad, y este hecho ha infundido una extraordinaria confianza, pues demuestra claramente el control que tienen las fuerzas federales en la citada zona.

Los viajeros procedentes de Navojoa, recién llegados a esta ciudad, corroboran en todas sus partes mis anteriores mensajes acerca de la llegada de grandes contingentes de tropas federales, diciéndoseme que entre estas diversas corporaciones se han establecido competencias de movilización y que el que ha obtenido el primer récord fue el 17º batallón, que consiguió hacer tres días y medio desde La Piedad. Se me informa asimismo por los citados viajeros, que de un momento a otro se esperan nuevos contingentes militares por mar y tierra. 

Noticias procedentes de Guaymas hacen saber que se ha adquirido la certeza de que los indios yaquis se encuentran muy desmoralizados desde el resultado adverso de la primera fase de su levantamiento en contra del Gobierno Federal, con motivo de que el general Obregón hubiera logrado salir ileso escapándose de la celada que le pusieron los indios.

Los indios levantados se encuentran ahora en un predicamento horrible, pues desde luego el Gobierno ha tenido tiempo de sobra para preparar la campaña contra ellos e imprescindiblemente logrará en muy corto tiempo la sumisión militar de la tribu, que, apesadumbrada y seguramente arrepentida, ha sido obligada a volver a su vida montaraz después de ocho años de paz, durante los cuales recibieron todo género de consideraciones y ayudas por parte del Gobierno Federal, que les había venido proporcionando ganados y dinero que les procuraron gran bienestar.

Los indios recibieron también muchos campos de labranza y puede asegurarse que durante este período de tiempo disfrutaron de una envidiable posición, todo lo cual han perdido con su agresión de Vícam.

Por tales circunstancias se cree que el Gobierno no aceptará de ningún modo las proposiciones de paz, que se dice han hecho nuevamente por conducto del general Francisco R. Manzo, pues además ya no se cree en su lealtad por haber dado precisamente muestras de lo contrario en muchas ocasiones. 

Por el tren ordinario de Guadalajara y a bordo de un carro especial, salió anoche con destino al Estado de Sonora el señor general de división Joaquin Amaro, Secretario de Guerra y Marina, quien va a la entidad fronteriza, según anuncia en su oportunidad, con el fin de darse cuenta personalmente de las actividades militares relacionadas con la campaña del Yaqui, que ha iniciado desde que la tribu se declaró en abierta rebeldía contra el Gobierno.

Trescientos hombres de escolta acompañarán en todo su viaje al general Amaro, aparte de los miembros de su Estado Mayor que también van con él. Llevará un cuerpo de telegrafistas militares, aparte de las estaciones de radiografía propias para campaña, que saldrán al mismo tiempo que el divisionario con destino a la zona de operaciones del Yaqui. 

El recorrido del Secretario de Guerra no será por mar, como un principio se creyó, sino que por tierra hasta Sonora, utilizando de Guadalajara en adelante, el camino ferroviario que va a la estación de La Quemada. De este punto seguirá a caballo, en unión de su séquito, hasta la próxima estación del Ferrocarril Sud-Pacífico, y de aquí en adelante continuará su viaje por la mencionada línea hasta la población de Hermosillo, que será el lugar de su residencia oficial.

Según los informes oficiales sobre el viaje del Ministro de Guerra y Marina hemos adquirido en la propia dependencia, este alto funcionario del ejército va con el fin de dictar personalmente los dispositivos para las actividades militares que de un momento a otro están por iniciarse contra los indios sublevados, dictar las medidas que deban tomarse para asegurar el buen éxito de las operaciones y pasar revista general a los fuertes efectivos militares que se han concentrado en la zona de combate. 

A pesar de esa derrota, las fuerzas yaquis comandadas por los líderes Luis Matus e Ignacio Mori, comenzaron a hostigar a las fuerzas del Ejército mexicano, por lo que el general Amaro ordenó el constante bombardeo aéreo en contra de las bases rebeldes, con la intención de infundir terror en los rebeldes y en las poblaciones que servían como centro de distribución de armas y alimentos para los alzados.

Y así fue como  a pesar de ello, los rebeldes mantuvieron sus posiciones y continuaron su guerra de guerrillas en contra de las fuerzas del gobierno federal.