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Cambio de cruz reaviva la esperanza y la exigencia de justicia para Isabel

  • Por Redacción

Ciudad Juárez.– La mañana comenzó con sorpresa, silencio y una carga emocional profunda para la madre de Isabel Cabanillas, al descubrir que la cruz colocada en memoria de su hija había sido retirada y sustituida por otra.
El hecho, ocurrido en el espacio que desde hace años se ha convertido en un punto simbólico de memoria y exigencia de justicia, fue inicialmente desconcertante, pero con el paso de las horas se transformó en una reflexión marcada por la esperanza, la fe y la determinación de no desistir.

De acuerdo con el testimonio de la madre, la nueva cruz no fue colocada por la familia, por lo que ahora existe el interés de identificar a la persona o personas responsables para agradecerles el gesto.

Al mismo tiempo, busca esclarecer qué ocurrió con la cruz original dedicada a Isabel, un objeto cargado de significado que representaba no solo el recuerdo de su hija, sino la lucha constante por verdad y justicia.

“Al principio fue una sorpresa muy fuerte, pero después lo sentí como una señal de Isabel, como si me dijera que algo va a cambiar, y que ese cambio será bueno”, compartió, visiblemente conmovida.


Un símbolo que trasciende el dolor

Para la familia, la cruz no es únicamente un objeto religioso o conmemorativo; es un símbolo de resistencia, de memoria colectiva y de la exigencia permanente de justicia.

Cada año, personas solidarias acompañan a la madre de Isabel en actos de recuerdo, aun en condiciones adversas, como el frío que se dejó sentir durante las primeras horas de la mañana en esta ocasión.

Lejos de interpretar el hecho como un agravio, la madre decidió asumirlo como un mensaje positivo, aunque no descarta la posibilidad de arreglar o volver a colocar una cruz que represente fielmente la memoria de su hija. “La lucha sigue hasta que haya un resultado definitivo”, afirmó, reiterando su agradecimiento a quienes continúan acompañándola.

Avances y pendientes en la investigación

En paralelo al aspecto simbólico, el caso de Isabel continúa en proceso legal.

Según se dio a conocer, hace aproximadamente seis meses, durante una reunión con autoridades, se informó a la familia que la tipificación del delito cambiaría de domicidio calificado a homicidio por razones de género, un paso relevante que, hasta el momento, está pendiente de hacerse oficial.

La madre confirmó que una de las hipótesis iniciales, relacionada con el consumo de drogas, fue completamente descartada por las autoridades, eliminando una línea de investigación que durante años generó estigmatización y dolor adicional para la familia.

Respecto a posibles responsables, se informó sobre un cateo realizado en una vivienda donde fueron localizadas armas; sin embargo, peritajes determinaron que dichas armas tenían años sin ser utilizadas.

La persona relacionada con ese domicilio fue liberada al no encontrarse vínculo alguno con el caso.

Hasta ahora, no hay personas identificadas como responsables directos.

Un video bajo análisis, sin resultados

Otro elemento que sigue sin avances es la existencia de un video que, según se informó previamente a la familia, se encontraba bajo análisis.

A la fecha, no se han dado a conocer resultados ni conclusiones derivadas de ese material, lo que mantiene la incertidumbre y la exigencia de respuestas claras.

“Todavía no sabemos nada de ese video”, señaló la madre, subrayando la falta de información concreta en uno de los puntos que podría ser clave para el esclarecimiento del caso.

Memoria, fe y exigencia permanente

El cambio de cruz, lejos de cerrar un capítulo, ha reavivado el significado del espacio como un punto de memoria viva. Para la madre de Isabel, el acompañamiento social, la solidaridad constante y los pequeños gestos —incluso los inesperados— son una muestra de que su hija no ha sido olvidada.

Con gratitud hacia quienes se mantienen firmes en el llamado de justicia, reafirmó que continuará alzando la voz, interpretando este suceso no como una pérdida, sino como un recordatorio de que la lucha sigue y que, como cree firmemente, los cambios que vendrán serán para bien.