El Zorro Dominical

LAS ENTRAÑAS

  • Por El Zorro
LAS ENTRAÑAS

Donde de plano las cosas andan al revés es en el área de lo Contencioso de la Jefatura de Servicios Jurídicos del IMSS, ya que según se cuenta en los pasillos, la atención de los asuntos es tan deficiente que el 70% de los Juicios se pierden por una mala atención.
Existe un grave rezago en casos de responsabilidad patrimonial que causa un grave daño patrimonial al IMSS, ya que a la Jefa Sol Arceo pareciera no importarle ya que es por todos conocido que prefiere andar en todos lados menos en su lugar de trabajo, y cuando está, se dedica a atender chismes o acosar a sus subalternos.

La guadaña de Arceo Ponce no distingue jerarquías ni trayectorias, como quedó claro con el Lic. Elías Velázquez, a quien trajeron de la CDMX solo para que la jefa le pusiera la cruz desde el día uno; entre cargas de trabajo inhumanas y descalificaciones, terminó por aplicarle la "grilla" para correrlo y poner en su lugar a Dolores Romero, quien dicen que de temas fiscales y amparos sabe lo que un servidor de astronáutica, funcionando más como su asistente personal que como abogada.

El rastro de daños colaterales incluye también a la Lic. Andrea Vázquez, cuya salud colapsó en urgencias por cuadros de ansiedad tras el hostigamiento laboral, e incluso alcanzó al hijo del delegado en Baja California, el Dr. Gilberto Pérez, quien tuvo que pedir esquina y asilo en otra área para escapar del látigo y las tareas excesivas de una oficina que parece más una zona de castigo que una de justicia.

La cereza del pastel es la sospechosa inmunidad de la que goza Arceo, quien dicen que tiene al titular, Yan Vargas, comiendo de su mano.

Aprovechándose de que el jefe anda más perdido que un turista en temas fiscales, ella le endulza el oído con chismes y mentiras para manejar el personal a su antojo, logrando que Vargas le firme hasta las sentencias de muerte laboral sin parpadear.

A pesar de las auditorías por dejar morir demandas millonarias y las multas que sangran el presupuesto de medicinas, la señora sale siempre más limpia que una oficina en domingo, dejando claro que en ese rincón del IMSS, la ineficiencia tiene permiso para operar mientras el pueblo sigue pagando los platos rotos de sus caprichos.