Fiscalidad sin rumbo claro: analista
Your browser doesn't support HTML5 video.
- Por Editora M
Ciudad Juárez.- En un escenario de presión creciente sobre las finanzas públicas, desaceleración económica y reclamos del sector productivo, el debate fiscal vuelve a ocupar el centro de la agenda pública.
A invitación de Enrique Figueroa, delegado regional de Movimiento Ciudadano, el analista económico Alejandro Sandoval ofreció un “mini talk” que trascendió el formato para convertirse en una reflexión de fondo sobre el sistema tributario mexicano, la certidumbre jurídica y los riesgos de seguir apostando por ajustes fiscales sin una estrategia integral de desarrollo.
El encuentro se realizó en un contexto particularmente sensible para regiones industriales como Ciudad Juárez, donde la competitividad, el empleo formal y la atracción de inversión dependen, en buena medida, de la estabilidad normativa y de costos laborales previsibles. Sandoval fue enfático; el problema no es únicamente cuánto se recauda, sino cómo se recauda, con qué reglas y para qué se utiliza el dinero público.
*La certidumbre jurídica como base de la economía*
Durante su exposición, Sandoval subrayó que la certeza jurídica es uno de los pilares menos visibles, pero más determinantes, del crecimiento económico.
Apoyado en la teoría del derecho de Hans Kelsen y Norberto Bobbio, explicó que un Estado de derecho funcional debe ofrecer normas claras, escritas y estables, especialmente en materia fiscal, donde las decisiones de inversión se toman con horizontes de cinco, diez o más años.
Recordó que en México, desde el siglo pasado, la política tributaria ha sido caracterizada por modificaciones frecuentes, ajustes reactivos y cambios de reglas que responden más a coyunturas políticas que a planes de largo plazo.
Esta volatilidad normativa, dijo, contrasta con economías como la de Estados Unidos, donde la estabilidad fiscal ha permitido consolidar proyectos industriales y tecnológicos de gran escala.
*Un sistema fiscal fragmentado*
Sandoval dedicó una parte central de su análisis al diseño del sistema tributario mexicano, sostenido principalmente en el ISR, el IVA y el IEPS. Si bien reconoció que estos instrumentos son comunes a muchas economías, cuestionó su aplicación en México, donde las excepciones, estímulos temporales y tratamientos diferenciados han generado distorsiones profundas.
En el caso del IVA, señaló que la proliferación de tasas cero y exenciones no ha logrado proteger eficazmente a los sectores vulnerables, pero sí ha incentivado la evasión fiscal y el crecimiento de la economía informal.
Sobre el IEPS, recordó su carácter extrafiscal, orientado a desincentivar el consumo de productos nocivos, aunque advirtió que, en la práctica, su impacto se ha traducido en inflación y en un encarecimiento generalizado del costo de vida, sin resultados contundentes en salud pública o medio ambiente.
*Impuesto sobre nómina: presión directa al empleo*
Uno de los puntos que mayor atención generó fue el análisis del impuesto sobre nómina, un gravamen que recae directamente sobre la generación de empleo formal.
Sandoval advirtió que incrementar este impuesto, sin una estrategia paralela para ampliar la base de contribuyentes, equivale a penalizar a las empresas que cumplen con la ley.
En una ciudad como Juárez, donde miles de empleos dependen de la industria maquiladora y de su integración a cadenas productivas internacionales, cualquier aumento en los costos laborales puede provocar desventajas competitivas frente a otras regiones del país o del extranjero.
*La informalidad como problema estructural*
El analista recordó que más de la mitad de la población económicamente activa opera en la informalidad, un fenómeno que limita la recaudación y obliga a los gobiernos a cargar la presión fiscal sobre un segmento reducido de contribuyentes formales.
Desde su perspectiva, la solución no pasa exclusivamente por aumentar impuestos, sino por simplificar trámites, reducir cargas administrativas y generar incentivos reales para la formalización, especialmente para micro y pequeñas empresas.
Sin estas medidas, advirtió, el sistema fiscal seguirá siendo inequitativo y poco sostenible.
*Gasto público: el otro lado de la balanza*
Más allá de la recaudación, Sandoval insistió en que el debate fiscal debe incluir una revisión profunda del gasto público.
Si bien la Constitución establece la obligación de contribuir, deja amplios márgenes de discrecionalidad sobre el destino de los recursos.
En este punto, cuestionó la asignación de presupuestos a obras de alto costo y bajo impacto social, mientras persisten carencias en servicios básicos como transporte público, infraestructura urbana, seguridad, agua potable y movilidad. Para ciudades fronterizas, subrayó, estas omisiones no sólo afectan la calidad de vida, sino también la productividad y la cohesión social.
*Política fiscal y responsabilidad pública*
El mini talk concluyó con un llamado a elevar el nivel del debate público. Sandoval sostuvo que la política fiscal no puede seguir siendo un tema técnico reservado a especialistas ni una herramienta de ajuste inmediato para cubrir déficits.
El encuentro dejó en claro que la discusión sobre impuestos debe ir acompañada de transparencia, rendición de cuentas y una visión de largo plazo.
Incrementar la carga fiscal sin estabilidad normativa, sin ampliación de la base contributiva y sin un gasto público eficiente, advirtió, sólo profundiza la desconfianza económica.
Para Ciudad Juárez y Chihuahua, concluyó, la certidumbre fiscal no es una consigna ideológica, sino una condición indispensable para sostener inversión, empleo y desarrollo social en un entorno cada vez más competitivo y globalizado.