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Entre fogatas y fierros

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La quiebra de Centric Parts deja a más 800 familias en vilo y sacude la economía de Juárez

° Trabajadores montan guardias permanentes para resguardar maquinaria, último respaldo ante un cierre que ya impacta empleo, comercio y servicios en cadena

 

Ciudad Juárez.— El ruido constante de las prensas, montacargas y bandas transportadoras en el Parque Industrial Aero Juárez fue sustituido por el crepitar de fogatas improvisadas y el murmullo de conversaciones cargadas de incertidumbre. 

Lo que durante semanas fue un rumor que circulaba en pasillos y redes sociales, hoy, lunes 9 de febrero de 2026, se ha confirmado como una de las crisis laborales más severas de los últimos años en la frontera; la quiebra de Centric Parts Juárez, perteneciente al corporativo estadounidense First Brands Group.

El cierre abrupto de operaciones dejó sin empleo ni salario a más de 800 trabajadores, pero el impacto real es mucho mayor. 

De acuerdo con estimaciones de los propios empleados y líderes sindicales, más de 3 mil personas, entre esposas, hijos y adultos mayores, dependían directamente de los ingresos generados en esta planta maquiladora de autopartes.

“No puedo andar así hasta que lo resuelvan, está cañón andar sin trabajo”, dice Juan, M.G. uno de los empleados afectados, mientras se cubre del frío con una chamarra. 

Su testimonio resume el sentir colectivo de quienes hoy custodian la planta que durante años fue su fuente de sustento.

Juan relata que el domingo 25 de enero fue notificado de que, debido a las bajas temperaturas, el lunes siguiente no se presentaría a trabajar. 

Sin embargo, en cuestión de horas comenzó a circular información no oficial sobre el posible cierre de varias maquiladoras en Ciudad Juárez, entre ellas Centric Parts.

“Fui a ver qué rollo, a ver si sacaban materiales y ya había tráileres intentando ingresar a la maquila, pero no dejamos entrar a nadie. Intentamos hablar con alguien, pero ni el lunes ni el martes el gerente dio la cara”, explica.

La falta de información oficial y el hermetismo de la empresa detonaron la organización espontánea de los trabajadores, quienes decidieron montar guardias permanentes para evitar que maquinaria pesada, inventarios y materiales fueran retirados sin garantizar primero el pago de salarios caídos, liquidaciones y prestaciones de ley.

En los accesos de la planta, es ahira protagonizada por los propios obreros. 

Ya no hay seguridad privada ni supervisores; hay trabajadores turnándose día y noche, durmiendo en sus vehículos, compartiendo café caliente y encendiendo fogatas con restos de tarimas para soportar las gélidas noches fronterizas.

“Si sacan la maquinaria, nos quedamos sin nada”, comenta Guillermo, empleado con cuatro años de antigüedad. 

“Los fierros son lo único que nos puede garantizar que algún día nos paguen lo que nos deben”.

Para los trabajadores, el resguardo no es un acto de protesta, sino una medida de supervivencia legal. Saben que, ante una empresa en bancarrota, los activos físicos representan el único respaldo tangible frente a un proceso judicial largo y desgastante.

La incertidumbre se transformó en certeza cuando First Brands Group emitió un comunicado oficial confirmando que varias de sus filiales en distintos estados habían quebrado, entre ellas Centric Parts Juárez. 

La noticia cayó como un balde de agua helada entre los trabajadores, quienes hasta ese momento aún esperaban una salida negociada.

First Brands Group, consorcio estadounidense del sector de autopartes, enfrenta una crisis financiera de alcance internacional. 

Sin embargo, para los empleados juarenses, la quiebra corporativa se traduce en una realidad inmediata; cero ingresos, deudas acumulándose y un futuro laboral incierto.

En el terreno jurídico, el panorama es igual de complejo. 

Las demandas laborales ya fueron firmadas por 809 trabajadores, pero el proceso se encuentra detenido a la espera de la llamada hoja de no conciliación emitida por el tribunal laboral, documento indispensable para avanzar hacia un juicio formal.

La abogada Susana Prieto, representante legal de los trabajadores, ha advertido que los tiempos no serán cortos. 

En escenarios similares, los procesos pueden extenderse de cuatro meses a más de un año, dependiendo de la cooperación o ausencia de la empresa demandada.

Uno de los escenarios más probables es el remate de la maquinaria, conocido entre los trabajadores como “los fierros”. 

Sin embargo, la experiencia en casos de quiebra indica que estos remates suelen cubrir apenas entre el 20 y el 25 por ciento del monto real de las indemnizaciones, distribuidas de manera proporcional al salario y antigüedad de cada empleado.

La cifra global de adeudo laboral asciende a 27 millones de dólares, monto que refleja años de trabajo especializado que hoy quedaron suspendidos en un silencio industrial.

El impacto del cierre no se limita a los trabajadores directos. 

Canacintra Juárez ha manifestado su preocupación por el efecto dominó que esta quiebra genera en la economía local. 

Proveedores de comedores industriales, transporte, mantenimiento, limpieza, seguridad y logística enfrentan también facturas impagadas y contratos cancelados.

Pequeños comercios en los alrededores del parque industrial tiendas, fondas, talleres ya reportan una caída significativa en sus ventas. 

Cada salario que dejó de pagarse representa menos consumo, menos circulación de dinero y mayor presión social en una ciudad ya golpeada por la volatilidad económica.

Mientras el Gobierno del Estado y autoridades laborales analizan posibles vías para acelerar el proceso y evitar un conflicto social mayor, los trabajadores permanecen firmes en su resguardo. Para ellos, abandonar la planta significaría renunciar a la única garantía que aún tienen.

Entre el humo de las fogatas y el frío de febrero, los obreros de Centric Parts resisten. 

No solo cuidan maquinaria: custodian la esperanza de que su trabajo de años no se diluya en una quiebra corporativa decidida a miles de kilómetros de distancia.