Del vuelo clandestino al museo
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° El avión de El Mayo Zambada que hoy Estados Unidos exhibe como trofeo
Ciudad Juárez.- Durante casi dos años permaneció inmóvil en un extremo del aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México.
Sin distintivos llamativos, sin turistas que lo fotografiaran y bajo resguardo federal, el Beechcraft King Air 200 que trasladó a Ismael "El Mayo" Zambada y a Joaquín Guzmán López, “El Chapito”, el 25 de julio de 2024 parecía destinado a convertirse en una pieza más dentro de un expediente judicial.
Hoy su historia dio un giro inesperado.
El Buró Federal de Investigaciones (FBI) decidió donarlo al War Eagles Air Museum, ubicado en Santa Teresa, apenas unos kilómetros al oeste, unos 35 minutos de Ciudad Juárez, donde miles de visitantes pueden subir a la aeronave que cambió la historia del Cártel de Sinaloa y desencadenó una de las mayores crisis de violencia en ese estado mexicano.
Más que un avión, la aeronave se convirtió en una pieza de propaganda institucional para Estados Unidos y en un recordatorio permanente de uno de los operativos más polémicos de los últimos años.
La aeronave utilizada en el traslado de Ismael "El Mayo" Zambada y Joaquín Guzmán López “El Chapito”, forma parte de la colección permanente del War Eagles Air Museum, ubicado en Santa Teresa, en el 8012 Airport Road, Santa Teresa, New Mexico 88008, Estados Unidos.
El avión que cambió la historia
La tarde del 25 de julio de 2024, el King Air aterrizó en el aeropuerto de Santa Teresa.
A bordo viajaban dos de los hombres más buscados del narcotráfico mexicano: Ismael "El Mayo" Zambada, fundador del Cártel de Sinaloa, y Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín "El Chapo" Guzmán.
Minutos después ambos fueron detenidos por agentes estadounidenses.
Desde entonces comenzó una disputa de versiones.
Mientras el gobierno estadounidense sostuvo inicialmente que se trató de una entrega, Zambada aseguró haber sido secuestrado, engañado y obligado a abordar la aeronave por Joaquín Guzmán López, quien presuntamente lo condujo hasta territorio estadounidense contra su voluntad.
Esa versión sigue siendo uno de los principales ejes de su defensa legal.
Un museo confirma lo que durante meses fue negado
La donación del avión tuvo un efecto inesperado.
Al entregar oficialmente la aeronave al War Eagles Air Museum, el FBI reconoció públicamente su participación en el caso, contradiciendo declaraciones realizadas en 2024 por el entonces embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, quien había asegurado que el operativo no utilizó recursos estadounidenses, ni pilotos, ni aeronaves del gobierno norteamericano.
Ahora la propia agencia federal presenta el avión como un ejemplo de su estrategia contra el crimen organizado y de cooperación entre autoridades para combatir organizaciones criminales.
De evidencia criminal a pieza de exhibición
El King Air ya no puede volver a volar.
Las investigaciones revelaron alteraciones en sus números de serie, matrículas superpuestas y modificaciones que dificultan conocer completamente su historial.
Por ello dejó de tener utilidad operativa.
En lugar de destruirlo o mantenerlo bajo resguardo, el FBI optó por convertirlo en una pieza educativa dentro del museo aeronáutico de Santa Teresa.
Los visitantes pueden recorrer el interior de la cabina y observar incluso algunos objetos que permanecían en la aeronave desde el día del operativo.
Un museo entre aviones de guerra; y una guerra distinta
La decisión resulta simbólica.
El War Eagles Air Museum alberga principalmente aeronaves militares utilizadas durante la Segunda Guerra Mundial, Vietnam y otros conflictos bélicos.
Ahora comparte espacio con un avión que nunca participó en un combate convencional, sino en una operación contra uno de los narcotraficantes más poderosos del continente.
Para las autoridades estadounidenses representa un símbolo del combate al crimen organizado.
Para muchos analistas mexicanos representa otra cosa; la materialización de un episodio que modificó el equilibrio del narcotráfico en México.
Las consecuencias que siguen vivas
El aterrizaje de aquella aeronave no terminó con la captura.
Provocó una fractura interna dentro del Cártel de Sinaloa.
Los grupos conocidos como "Los Chapitos" y "Los Mayitos" iniciaron una confrontación que ha dejado cientos de víctimas, desapariciones, desplazamientos forzados y una prolongada ola de violencia en Sinaloa, cuyos efectos continúan hasta la actualidad.
Las preguntas siguen sin respuesta
Aunque el avión ya forma parte de una exhibición pública, continúan abiertas varias interrogantes.
¿Quién pilotó realmente la aeronave?
¿Participaron agentes estadounidenses desde territorio mexicano?
¿Cómo logró cruzar la frontera un avión con matrículas alteradas?
¿Qué acuerdos existieron entre Joaquín Guzmán López y autoridades estadounidenses?
¿Hasta dónde llegó la coordinación entre ambos países?
Son preguntas que las investigaciones oficiales aún no responden plenamente y que mantienen abierto uno de los expedientes diplomáticos más delicados entre México y Estados Unidos.
Santa Teresa, el último destino
Paradójicamente, el lugar donde terminó el vuelo también terminó siendo el hogar definitivo del avión.
El aeropuerto de Santa Teresa, frente a Ciudad Juárez, fue escenario de la captura y ahora alberga la aeronave como una atracción permanente.
Lo que hace dos años era una pieza clave de una investigación internacional hoy puede recorrerse como parte de una visita de museo.
La historia del King Air deja una imagen difícil de ignorar; un avión que alguna vez transportó en secreto a uno de los criminales más buscados del mundo terminó convertido en una exhibición pública, donde el FBI busca contar una historia de éxito institucional, mientras en México continúan abiertas las dudas sobre cómo ocurrió realmente uno de los episodios más trascendentes en la historia reciente del narcotráfico.
¿Quieres conocer el avión?
War Eagles Air Museum, ubicado en Santa Teresa, en el 8012 Airport Road, Santa Teresa, New Mexico 88008, Estados Unidos.
Los horarios de visita son; de miércoles a domingo de 10:00 de la mañana a 4:00 de la tarde.
El último acceso es a las 3:30 de la tarde.
Lunes y martes y martes permanece cerrado.