Se ahoga Juárez entre lluvias, basura y drenaje insuficiente
- Por Editora M
- Alberto Paredes, director ejecutivo de la JMAS, reconoce que el desazolve, las bombas y la maquinaria pesada permiten enfrentar las emergencias, pero no resuelven el problema de fondo
Ciudad Juárez.— El agua baja de los cerros, arrastra piedras, arena, llantas, muebles y desperdicios; encuentra diques saturados, alcantarillas obstruidas y vialidades que terminan convertidas en corrientes peligrosas.
En cuestión de minutos, una lluvia intensa puede transformar sectores enteros de Ciudad Juárez en zonas de emergencia, mientras familias observan cómo el agua invade sus viviendas y amenaza con destruir su patrimonio.
Pero cuando la tormenta termina y los niveles comienzan a descender, queda otro problema que pocas veces se observa desde la superficie, toneladas de basura atrapadas en las redes de drenaje, colectores obstruidos y una infraestructura que debe continuar operando bajo condiciones cada vez más difíciles.
Para Alberto Paredes, director ejecutivo de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), las recientes inundaciones no pueden explicarse únicamente por la intensidad de las precipitaciones.
Detrás de los anegamientos existe una combinación de factores, crecimiento urbano, acumulación de residuos, arrastre de materiales, insuficiencia de infraestructura pluvial y obras hidráulicas que todavía están pendientes.
Durante una entrevista en la que abordó las afectaciones registradas en distintos sectores de la ciudad, el funcionario expuso tanto las dificultades operativas que enfrenta la dependencia como los proyectos que, de concretarse, podrían modificar la manera en que Ciudad Juárez responde a las lluvias.
Cuando la lluvia, la basura y el colapso de un dique se combinan
Uno de los episodios que mejor ilustra la vulnerabilidad hidráulica de la ciudad ocurrió en el sector de Gardeni, donde las lluvias intensas se combinaron con el colapso de un dique y la acumulación de desperdicios que dificultaron el paso del agua.
Paredes explicó que el desastre no respondió a una sola causa. La fuerza de la corriente, las condiciones de la infraestructura de contención y los residuos acumulados generaron un escenario en el que el agua encontró obstáculos para continuar su recorrido natural.
El problema se agrava particularmente en el norponiente, donde los escurrimientos procedentes de las partes altas transportan grandes cantidades de tierra, rocas, escombros y materiales de construcción.
En estos sectores, la capacidad de conducción puede verse reducida por los residuos que se acumulan en puntos críticos. Cuando el agua rebasa esa capacidad, termina invadiendo calles, viviendas y terrenos que originalmente no estaban destinados a recibir esos volúmenes.
La problemática también se refleja en vialidades como la calle Santiago, donde las afectaciones se han repetido por segundo año consecutivo, evidenciando la necesidad de soluciones que vayan más allá de las intervenciones temporales.
Cobijas, llantas y escombros: lo que esconden las alcantarillas
Uno de los aspectos más reveladores de la entrevista fue la descripción de los objetos que el personal de la JMAS encuentra al intervenir las redes de drenaje.
Cobijas, llantas, botes y diversos desperdicios forman parte de los residuos que las cuadrillas deben retirar para restablecer la circulación del agua.
La extracción requiere trabajadores especializados, camiones Vactor y maquinaria pesada.
En ocasiones, también es necesario bombear el agua acumulada y retirar grandes volúmenes de materiales que obstruyen las líneas.
Paredes describió una situación particularmente compleja, aunque las lluvias desaparezcan y las calles aparentemente recuperen la normalidad, la basura permanece dentro de los conductos.
Esto significa que una obstrucción generada durante una tormenta puede manifestarse semanas después mediante el retorno de aguas residuales, brotes en alcantarillas o nuevos problemas de drenaje.
La consecuencia es un ciclo operativo costoso y desgastante.
La dependencia limpia, retira toneladas de desperdicios y restablece el flujo, pero nuevas lluvias o descargas indebidas pueden volver a saturar la infraestructura.
El funcionario insistió en que una parte importante de este problema tiene relación directa con los hábitos de disposición de residuos.
Las toallitas húmedas y otros materiales que no se desintegran fácilmente terminan formando tapones que comprometen la capacidad de las redes sanitarias.
Sin embargo, reconoció que la limpieza, por indispensable que resulte, no constituye una solución definitiva.
Obras millonarias para una ciudad que necesita aprender a conducir el agua
El director ejecutivo de la JMAS identificó diversos proyectos de infraestructura que forman parte de los esfuerzos para disminuir el riesgo de inundaciones.
Entre ellos destaca el colector Norzagaray, además de intervenciones relacionadas con la construcción de presas y estructuras de contención en la zona del arroyo de las Víboras.
Uno de los proyectos mencionados es la presa de las Víboras, cuya inversión estimada asciende a aproximadamente 160 millones de pesos.
Obras de contención que se reportan realizadas
Las cifras sobre obras pendientes requieren precisar el alcance de cada etapa del programa.
Paredes destacó el impulso del Gobierno del Estado, encabezado por la gobernadora Maru Campos, para desarrollar este tipo de infraestructura, aunque reconoció que todavía existen intervenciones pendientes.
La construcción de nuevas presas, la ampliación de estructuras de contención y el desarrollo de sistemas de conducción deben responder a estudios técnicos que permitan determinar dónde se concentra el agua, cuál es su trayectoria y qué capacidad se necesita para evitar desbordamientos.
En este contexto, hizo referencia al trabajo de especialistas en hidrología, entre ellos el ingeniero Triana, quien ha participado en el análisis de los escurrimientos y de la configuración hidrográfica de Ciudad Juárez.
El objetivo es avanzar hacia una visión integral que permita identificar los puntos de mayor riesgo y diseñar soluciones con base en el comportamiento real de las corrientes.
La advertencia es clara, una presa puede contener parte del problema, pero por sí sola no sustituye una red pluvial capaz de conducir los excedentes de agua de manera segura.
El verdadero desafío, construir drenaje pluvial y dejar de administrar inundaciones
Más allá de las obras de contención, Paredes reconoció la importancia de desarrollar infraestructura pluvial a gran escala.
Durante décadas, el crecimiento de Ciudad Juárez ha generado nuevas necesidades de conducción de agua, particularmente en las zonas donde los escurrimientos naturales atraviesan asentamientos humanos, vialidades y espacios urbanizados.
A diferencia del drenaje sanitario, diseñado para transportar aguas residuales, el drenaje pluvial debe captar, conducir y desalojar los volúmenes extraordinarios que producen las tormentas.
Esta distinción resulta fundamental porque las redes sanitarias no están diseñadas para recibir indiscriminadamente las corrientes de lluvia que circulan por las calles.
El funcionario sostuvo que la solución integral exige planificación, estudios hidráulicos, coordinación institucional y recursos suficientes.
No se trata únicamente de instalar tuberías o aumentar la frecuencia de limpieza, sino de desarrollar obras capaces de responder a la configuración geográfica de la ciudad.
La dimensión financiera también representa un desafío. Según información publicada el 26 de octubre, el programa de cinco presas para el arroyo de las Víboras registra tres estructuras concluidas y dos pendientes, para las cuales se estiman 360 millones de pesos adicionales.
La canalización del arroyo requeriría otros 400 millones.
Coordinación entre autoridades, una condición indispensable
Otro de los temas abordados por Paredes fue la necesidad de mejorar la coordinación entre las diferentes instancias involucradas en la atención de emergencias y la ejecución de infraestructura.
La JMAS participa con personal técnico, maquinaria, equipos de bombeo y cuadrillas de mantenimiento, mientras que otras dependencias estatales y municipales intervienen en tareas de Protección Civil, asistencia social, rehabilitación de vialidades y atención a familias damnificadas.
En este esquema, destacó la colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas del Estado y su titular, el ingeniero Jorge Chánez, así como la importancia de mantener comunicación con la administración municipal.
También hizo referencia al Banco de Desarrollo de América del Norte (NADBank), organismo que puede desempeñar un papel relevante en proyectos de infraestructura sanitaria y pluvial en la frontera.
No obstante, el funcionario reconoció que la coordinación no siempre alcanza el nivel deseado, situación que obliga a fortalecer los mecanismos de colaboración institucional.
En cuanto a una eventual declaratoria de emergencia, aclaró que corresponde a las autoridades municipales o estatales realizar los procedimientos respectivos, no a la Junta de Aguas.
La dependencia, explicó, concentra sus capacidades en atender los problemas operativos, movilizar maquinaria y apoyar las acciones necesarias para reducir los riesgos inmediatos.
Una ciudad que necesita cambiar su relación con la basura
El problema de las inundaciones también tiene una dimensión social que Paredes considera indispensable atender, la educación ciudadana.
La acumulación de llantas, cobijas, envases, escombros y productos de higiene dentro de las redes evidencia prácticas que terminan repercutiendo directamente en el funcionamiento de los servicios públicos.
Por ello, planteó la posibilidad de desarrollar una exposición itinerante que muestre a la población los objetos retirados de las alcantarillas y colectores.
La intención no sería únicamente exhibir desperdicios, sino generar conciencia sobre el daño que provoca depositarlos en sitios inadecuados.
La propuesta busca transformar un problema técnico en una reflexión comunitaria, cada objeto arrojado a la calle o al drenaje puede convertirse en un obstáculo para el desalojo del agua y aumentar las afectaciones que sufren otras familias.
Sin embargo, la responsabilidad ciudadana no elimina las obligaciones institucionales.
Una ciudad con infraestructura insuficiente seguirá siendo vulnerable incluso si mejora sus hábitos de limpieza.
Entre la emergencia y la prevención: la deuda hidráulica de Juárez
Las lluvias recientes volvieron a poner sobre la mesa una realidad que se repite en distintos puntos de Ciudad Juárez, cada tormenta exige operativos de emergencia, movilización de maquinaria, limpieza extraordinaria, rescate de vehículos y atención a familias que enfrentan pérdidas materiales.
La propia JMAS informó que las presas recientemente construidas consiguieron retener aproximadamente 717 millones de litros de agua, mientras que alrededor de 150 familias resultaron afectadas por las precipitaciones recientes.
Las cifras permiten dimensionar tanto la utilidad de la infraestructura existente como la magnitud del desafío que todavía enfrenta la ciudad.