Buscan convertir alimentos rescatados en oportunidad de ingreso para familias
- Por Editora M
Ciudad Juárez.– Mientras millones de toneladas de alimentos terminan cada año en la basura en México, miles de familias enfrentan dificultades para cubrir sus necesidades básicas y encontrar una fuente estable de ingresos.
Esa contradicción es la que busca revertir la asociación civil Congreso Ciudadano mediante un proyecto que pretende transformar frutas y verduras descartadas en conservas, mermeladas, salsas y otros productos comercializables elaborados por habitantes de colonias con alta vulnerabilidad.
La iniciativa, denominada "Fruta y Verdura para Todos; Envasando Oportunidades", fue presentada ante la Comisión de Desarrollo Económico y Turismo del Ayuntamiento como una estrategia que combina seguridad alimentaria, economía circular, emprendimiento comunitario y desarrollo económico local.
El presidente de Congreso Ciudadano, Julio Vallesillo, explicó que el proyecto nace de una realidad que diariamente se observa en mercados, centros de abasto, huertas y comercios; toneladas de frutas y verduras son desechadas simplemente porque no alcanzan a venderse, presentan imperfecciones estéticas o no existen mecanismos suficientes para conservarlas y distribuirlas antes de que se deterioren.
"Esa comida todavía sirve. Tiene valor nutricional y también puede tener valor económico. Nosotros queremos demostrar que aquello que hoy se desperdicia puede convertirse en una oportunidad para que una familia salga adelante mediante su propio trabajo", expresó.
El dirigente señaló que la propuesta rompe con el modelo tradicional de asistencia social basado únicamente en la entrega de despensas.
La intención es que los alimentos donados dejen de representar un beneficio temporal y se conviertan en la materia prima para desarrollar pequeños negocios familiares capaces de generar ingresos permanentes.
Para ello, Congreso Ciudadano plantea una etapa piloto de seis meses durante la cual se capacitará a cien personas, hombres y mujeres, en el procesamiento de alimentos mediante técnicas de conservación, deshidratación, envasado y transformación de frutas y verduras en productos con mayor valor agregado.
Los participantes aprenderán a elaborar mermeladas, escabeches, frutas deshidratadas, salsas, sopas, vegetales en conserva y otros alimentos que podrán comercializarse posteriormente en mercados comunitarios, tiendas de barrio, restaurantes, bazares y espacios de venta local.
Vallesillo explicó que el programa también contempla formación en administración de pequeños negocios, control de costos, etiquetado, manejo higiénico de alimentos, estrategias de mercadotecnia, ventas y servicio al cliente.
"La intención es que las personas no solamente aprendan a cocinar o conservar alimentos. Queremos que aprendan a administrar un proyecto productivo completo, desde la recepción de la materia prima hasta la venta del producto terminado", indicó.
El planteamiento cobra relevancia frente a las cifras del desperdicio alimentario en México.
De acuerdo con estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en el país se desperdician alrededor de 38 millones de toneladas de alimentos al año, lo que equivale a más de 100 mil toneladas diariamente.
Gran parte de esas pérdidas corresponde precisamente a frutas y verduras, productos altamente perecederos que frecuentemente son descartados por cuestiones de apariencia, sobreproducción o deficiencias en la cadena de almacenamiento y distribución.
Paradójicamente, millones de personas viven algún grado de inseguridad alimentaria y enfrentan dificultades para acceder a una dieta suficiente y nutritiva.
Para Vallesillo, ese escenario demuestra que el problema no radica únicamente en producir más alimentos, sino en aprender a aprovechar mejor los existentes.
"Hay personas que necesitan alimentos y al mismo tiempo existen alimentos que terminan en la basura. Nosotros queremos construir un puente entre ambas realidades mediante capacitación y organización comunitaria", sostuvo.
Economía circular desde las colonias
El proyecto contempla una inversión inicial superior a 600 mil pesos, destinada a adquirir equipo básico, utensilios, envases de vidrio, materiales de capacitación, insumos y herramientas para la producción.
Una parte importante de la estrategia consiste en establecer en los centros comunitarios donde las familias puedan compartir maquinaria, conocimientos y procesos de elaboración, reduciendo costos y fortaleciendo el trabajo colaborativo.
Además, se propone utilizar hornos solares para la deshidratación de alimentos, frascos reutilizables y materiales reciclables, incorporando principios de economía circular y disminuyendo el impacto ambiental.
"Queremos demostrar que también es posible cuidar el medio ambiente mientras se generan ingresos para las familias", comentó.
Alianzas para rescatar alimentos
Para garantizar el abastecimiento de materia prima, Congreso Ciudadano plantea establecer convenios con productores agrícolas de Samalayuca, comerciantes del Mercado de Abastos, supermercados, distribuidores de frutas y verduras, organizaciones civiles y autoridades municipales.
Muchos de esos productos actualmente son retirados de los anaqueles por razones comerciales, aunque continúan siendo aptos para el consumo.
La intención es crear una red permanente de recuperación de alimentos que permita canalizar esos excedentes hacia los centros comunitarios de producción.
Vallesillo afirmó que este esquema también representa un beneficio para productores y comerciantes, quienes reducen pérdidas económicas y disminuyen la cantidad de residuos orgánicos enviados a los rellenos sanitarios.
Más que una despensa
Uno de los aspectos que distingue la propuesta, explicó, es que busca romper con la lógica asistencialista.
"No queremos que las personas esperen la siguiente despensa.
Queremos que esperen el siguiente pedido de sus productos”.
“La diferencia es enorme porque cambia la dependencia por la productividad", señaló.
El dirigente aseguró que cuando una familia aprende a transformar alimentos y comercializarlos adquiere herramientas que pueden acompañarla durante muchos años.
Cada frasco vendido representa no solamente un ingreso adicional, sino también conocimientos, experiencia y confianza para emprender nuevos proyectos.
Metas medibles
Durante la etapa piloto, Congreso Ciudadano pretende:
Capacitar a 100 personas en procesamiento y comercialización de alimentos.
Recuperar al menos tres toneladas de frutas y verduras que de otra manera terminarían como desperdicio.
Reducir en 20 por ciento el desperdicio alimentario en las colonias participantes.
Generar ingresos adicionales superiores a mil pesos mensuales por familia.
Conseguir que al menos 10 por ciento de los participantes logren comercializar de manera permanente sus productos.
Las estimaciones financieras indican que la producción cercana a mil frascos mensuales permitiría crear una cadena de comercialización suficiente para abastecer mercados locales, pequeños comercios y restaurantes interesados en productos artesanales.
Más allá de la etapa piloto, Congreso Ciudadano visualiza la formación de cooperativas, marcas comunitarias y pequeños negocios familiares que puedan operar de manera independiente.
Vallesillo considera que Ciudad Juárez posee condiciones favorables para consolidar este tipo de proyectos gracias a su cercanía con zonas agrícolas, la existencia de mercados comunitarios y el creciente interés de los consumidores por adquirir productos artesanales elaborados localmente.
"Nuestro objetivo es que cada frasco elaborado represente una historia distinta( menos desperdicio, más alimento, más ingresos y una familia que encuentra una nueva oportunidad para salir adelante con su propio esfuerzo", concluyó.
Con "Envasando Oportunidades", Congreso Ciudadano plantea convertir uno de los mayores problemas de la cadena alimentaria el desperdicio de frutas y verduras en un motor de desarrollo económico comunitario, demostrando que el aprovechamiento responsable de los alimentos puede generar empleo, fortalecer la seguridad alimentaria y abrir nuevas posibilidades para cientos de familias juarenses.