Blockchain y dólar: la nueva arquitectura financiera
- Por Editora M
-Ramón Salcido Moreno, analista en economía y política, participó en el Jueves Naranja con la conferencia “Nueva Arquitectura Financiera Global”, donde abordó la transformación que vive el sistema financiero internacional, el avance de Blockchain, el futuro del dólar y los desafíos que enfrenta México ante una economía cada vez más digitalizada
Ciudad Juárez.- La economía mundial atraviesa una etapa de transformación que va mucho más allá de la discusión tradicional sobre tasas de interés, inflación, deuda pública o tipos de cambio.
Para Ramón Salcido Moreno, analista en economía y política, el verdadero cambio se encuentra en la infraestructura sobre la cual se realizan las operaciones financieras y comerciales internacionales.
Durante su participación en el Jueves Naranja que promueve semanalmente Movimiento Ciudadano, presentó la conferencia “Nueva Arquitectura Financiera Global”, Salcido Moreno planteó que Blockchain puede convertirse en una nueva vía para realizar operaciones financieras, reduciendo progresivamente la dependencia de los sistemas tradicionales de intermediación bancaria y, con ello, modificando una de las bases sobre las que se ha sostenido durante décadas la hegemonía del dólar estadounidense.
Su planteamiento parte de una comparación sencilla; el sistema financiero internacional actual puede entenderse como una gran carretera por la que circula el dinero, con instituciones financieras, bancos y plataformas que funcionan como intermediarios y operadores de esa infraestructura.
En ese modelo, sistemas como SWIFT permiten la comunicación y procesamiento de operaciones internacionales dentro de una estructura financiera ampliamente dominada por instituciones vinculadas al sistema occidental.
Blockchain representa, desde esta perspectiva, la construcción de una carretera distinta.
La diferencia fundamental está en que la tecnología permite registrar y transferir activos mediante redes digitales descentralizadas, haciendo posible que determinadas operaciones se realicen sin recurrir necesariamente a los mismos intermediarios financieros tradicionales.
Salcido Moreno destacó que esta transformación puede tener implicaciones profundas porque el dinero deja de depender exclusivamente de la estructura bancaria convencional y comienza a integrarse directamente a dispositivos y plataformas digitales.
En términos prácticos, esto significa que una persona puede realizar una transferencia desde su teléfono móvil y, dependiendo de la plataforma y del activo utilizado, mover valor sin que necesariamente exista la misma cadena de intermediarios que caracteriza a una transferencia bancaria tradicional.
La importancia de este cambio no radica únicamente en la velocidad o en la reducción de costos.
El verdadero desafío, explicó, se encuentra en quién controla la infraestructura financiera del futuro.
*El dólar frente a una nueva carretera financiera*
Durante su exposición, el analista ubicó al dólar en el centro de una transformación geopolítica.
Durante décadas, la moneda estadounidense ha ocupado una posición privilegiada como principal moneda de reserva, referencia para el comercio internacional y vehículo de numerosas operaciones financieras.
Esa posición le ha otorgado a Estados Unidos una capacidad extraordinaria para financiarse, colocar deuda y ejercer influencia económica y política a escala mundial.
Sin embargo, la aparición de nuevas plataformas de pago, monedas digitales y sistemas financieros alternativos abre la posibilidad de que una parte creciente de las operaciones internacionales pueda realizarse sin utilizar necesariamente al dólar como intermediario.
Salcido Moreno identificó dos grandes movimientos que considera particularmente relevantes.
El primero se relaciona con países de Medio Oriente que buscan ampliar sus alternativas financieras y comerciales, reduciendo su dependencia exclusiva del dólar.
El segundo tiene que ver con China y el avance del yuan como instrumento de comercio internacional, acompañado por plataformas y mecanismos de pago que pueden operar fuera de los circuitos tradicionales dominados por la moneda estadounidense.
Para el analista, estos movimientos deben observarse no como acontecimientos aislados, sino como parte de una transformación gradual del sistema financiero internacional.
Si una parte importante del comercio mundial deja de necesitar dólares para realizar sus transacciones, la demanda internacional de la moneda estadounidense puede modificarse y, eventualmente, afectar una de las principales ventajas estructurales de Estados Unidos.
*La deuda estadounidense, uno de los puntos sensibles*
El dominio del dólar no solamente representa una ventaja comercial para Estados Unidos.
También está relacionado con su capacidad de financiar su enorme deuda pública.
La lógica planteada por Salcido Moreno es que mientras exista una fuerte demanda internacional por activos denominados en dólares y por deuda estadounidense, Washington conserva una importante capacidad para financiar sus déficits.
Pero si el mundo comienza a diversificar sus reservas, sus mecanismos de pago y sus monedas de intercambio, esa ecuación puede empezar a cambiar.
Por ello, la discusión sobre Blockchain, monedas digitales y sistemas alternativos de pago no puede separarse de la geopolítica.
La disputa por la infraestructura financiera también es una disputa por el poder económico.
En ese escenario aparecen China, Estados Unidos, los países de Medio Oriente y otras economías que buscan desarrollar mecanismos capaces de reducir su exposición a las decisiones monetarias de Washington.
*China y la estrategia de las exportaciones*
Otro de los elementos que aborda Salcido es la relación entre moneda, exportaciones y competitividad.
Planteó que China ha utilizado históricamente la política cambiaria como uno de los instrumentos para favorecer la competitividad de sus productos en los mercados internacionales.
Una moneda relativamente más débil puede favorecer a los exportadores porque hace que sus productos resulten más competitivos en otros mercados.
En el caso estadounidense, el analista también puso sobre la mesa la discusión respecto a la conveniencia de contar con un dólar menos fuerte para estimular las exportaciones y reducir determinados desequilibrios comerciales.
En esta lógica aparece también la figura de Donald Trump y su visión sobre comercio, producción nacional, aranceles y competitividad internacional.
El debate deja de ser únicamente monetario y se convierte en una discusión sobre qué países producirán, qué países consumirán, en qué moneda se realizarán las operaciones y qué infraestructura financiera se utilizará para concretarlas.
*Brasil como laboratorio de la transformación*
Dentro de los ejemplos abordados por Salcido Moreno aparece Brasil como una de las economías que están avanzando en la construcción de mecanismos financieros digitales y sistemas relacionados con activos digitales.
El caso brasileño resulta relevante porque muestra que la discusión sobre Blockchain y nuevas formas de pago ya no pertenece exclusivamente al terreno de las empresas tecnológicas o de los mercados especulativos.
Los gobiernos también están estudiando, regulando y desarrollando infraestructuras digitales para sus sistemas financieros.
La existencia de diferentes “carriles” para realizar operaciones financieras representa, en esta visión, una señal de que el sistema internacional puede avanzar hacia una estructura donde coexistirán distintas redes, monedas y plataformas.
El futuro podría no estar determinado por un único sistema, sino por la coexistencia de varios.
México ante la transformación financiera
La discusión adquiere una dimensión particular cuando se analiza desde México.
Salcido Moreno puso énfasis en el comportamiento del peso mexicano y en la pérdida de poder adquisitivo que, desde su perspectiva, representa uno de los principales problemas que enfrenta la población.
En su exposición señaló que entre diciembre de 2018 y junio de 2026 el peso habría perdido alrededor de 47 por ciento de su valor, fenómeno que vinculó con lo que denominó un “impuesto de inflación”.
Más allá de la discusión específica sobre la metodología para medir esa pérdida, el planteamiento central apunta a una realidad cotidiana; la capacidad de compra de las familias se encuentra sometida a la inflación, los cambios en las tasas de interés y el encarecimiento de bienes y servicios.
La inflación no solamente modifica los precios. También modifica las decisiones de ahorro, inversión, endeudamiento y consumo.
Para una familia que mantiene sus recursos en instrumentos con rendimientos inferiores al nivel de inflación, el dinero puede perder poder adquisitivo incluso cuando nominalmente aumenta.
De ahí surge uno de los dilemas expuestos por el analista al comparar alternativas de rendimiento de 4.5 y 9.15 por ciento.
La conclusión que plantea es que no basta con saber cuánto dinero se tiene; es indispensable conocer cuánto valor conserva ese dinero con el paso del tiempo.
*El problema que comienza antes de invertir: la educación financiera*
Uno de los aspectos más críticos de la conferencia es la educación financiera.
Salcido Moreno cuestionó que una parte importante de la población mexicana llegue a tomar decisiones económicas sin contar con conocimientos suficientes sobre inflación, tasas de interés, deuda, inversión, riesgo y pérdida del poder adquisitivo.
La falta de educación financiera, explicó, puede generar un círculo difícil de romper; ingresos limitados, consumo financiado mediante crédito, endeudamiento, pago de intereses y menor capacidad de ahorro.
En ese escenario, las personas pueden terminar trabajando durante años sin construir patrimonio suficiente.
El problema adquiere mayor dimensión en una economía que está incorporando nuevas tecnologías financieras.
La llegada de Blockchain, criptomonedas, monedas digitales y plataformas de transferencia puede representar oportunidades, pero también nuevos riesgos para quienes desconocen cómo funcionan.
La digitalización del dinero no elimina los riesgos financieros; en algunos casos puede hacerlos más complejos.
Por ello, la transformación tecnológica debe acompañarse de educación.
*El empleo como indicador de una economía en transición*
El comportamiento del empleo también formó parte del análisis.
Salcido Moreno hizo referencia a las cifras de empleo formal y a los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, señalando pérdidas de puestos de trabajo durante 2026 y contrastándolas con periodos anteriores en los que México registró una mayor generación de empleo.
La lectura propuesta apunta a una economía que enfrenta presiones simultáneas: cambios en el comercio internacional, modificaciones en las cadenas productivas, tasas de interés, inflación, incertidumbre empresarial y transformación tecnológica.
Para una ciudad industrial como Ciudad Juárez, estas variables tienen una importancia particular.
La economía fronteriza depende en buena medida del comercio exterior y de la industria manufacturera, por lo que cualquier modificación en las relaciones entre México, Estados Unidos y China puede terminar repercutiendo en inversión, producción y empleo.
*El “círculo” de inflación, tasas y deuda*
Salcido Moreno describió también una dinámica que puede convertirse en una especie de círculo financiero: inflación, aumento de tasas de interés, encarecimiento del crédito, mayor presión sobre los presupuestos familiares y empresariales y, nuevamente, dificultades para generar ahorro e inversión.
Cuando las tasas suben, el objetivo de los bancos centrales es contener la inflación, pero al mismo tiempo el crédito se vuelve más caro.
Las familias pagan más por sus financiamientos; las empresas enfrentan mayores costos para invertir y los gobiernos también absorben mayores costos financieros cuando necesitan refinanciar deuda.
El resultado puede ser una economía con menor capacidad de consumo e inversión.
Esta tensión se encuentra presente tanto en economías desarrolladas como emergentes, aunque sus efectos varían de acuerdo con la fortaleza de cada país.
BlackRock, los mercados y el nuevo mapa financiero
La conferencia también hizo referencia al papel de grandes actores financieros como BlackRock y a la creciente participación de instituciones de inversión en los nuevos mercados digitales.
La presencia de grandes capitales institucionales en activos digitales y nuevas tecnologías financieras representa un cambio significativo frente a los primeros años de las criptomonedas, cuando estas eran vistas principalmente como un fenómeno alternativo y marginal.
El hecho de que grandes instituciones financieras analicen, incorporen o desarrollen productos vinculados con activos digitales muestra que la discusión está cambiando de naturaleza.
Ya no se trata únicamente de determinar si Blockchain sobrevivirá.
La pregunta comienza a ser qué parte del sistema financiero tradicional será transformada por esta tecnología.
*Dos sistemas, dos carriles*
La visión expuesta por Ramón Salcido Moreno apunta finalmente hacia un escenario de coexistencia.
Por un lado estará el sistema financiero tradicional, sustentado en bancos, monedas nacionales, bancos centrales, mercados de deuda y mecanismos de transferencia internacionales.
Por otro, crecerá una infraestructura digital basada en Blockchain, activos digitales y nuevas plataformas de pago.
Ambos sistemas pueden competir, pero también pueden terminar integrándose.
La transición no necesariamente será inmediata ni significará la desaparición del dólar o de los bancos.
El cambio podría producirse gradualmente, conforme más países, empresas y personas adopten nuevas herramientas financieras.
En este escenario, el poder económico dependerá cada vez más de quién controle las redes, los datos, las plataformas y las reglas bajo las cuales se mueve el dinero.
*El momento de los gobiernos*
Una de las conclusiones planteadas durante la participación de Salcido Moreno es que los gobiernos se encuentran frente a una decisión estratégica.
Adoptar demasiado pronto una nueva tecnología puede generar riesgos regulatorios y financieros. Esperar demasiado puede significar perder competitividad frente a otros países.
La dificultad consiste en encontrar el momento adecuado.
China avanza en el desarrollo de instrumentos digitales vinculados con su moneda; Brasil ha desarrollado mecanismos propios y distintas economías exploran alternativas para reducir su dependencia del sistema financiero tradicional.
Estados Unidos, mientras tanto, enfrenta el desafío de conservar la centralidad del dólar en un mundo donde cada vez existen más alternativas tecnológicas y financieras.
La competencia ya no se limita a quién tiene la moneda más fuerte.
También se disputa quién tendrá la infraestructura por la que circulará el dinero del futuro.
México no puede permanecer al margen
Para México, el reto no consiste únicamente en adoptar o rechazar las criptomonedas.
El desafío mayor es comprender la transformación financiera que está ocurriendo y preparar a la población, a las empresas y a las instituciones para participar en ella.
La educación financiera se vuelve entonces una herramienta de política pública.
Una sociedad que entiende inflación, deuda, ahorro, inversión, riesgo y tecnología financiera tiene mayores posibilidades de tomar decisiones racionales y proteger su patrimonio.
Una sociedad que desconoce estos conceptos queda expuesta a decisiones de consumo, endeudamiento o inversión que pueden comprometer su futuro económico.
La transformación financiera global, planteó Salcido Moreno, no es un fenómeno lejano.
Está ocurriendo en los teléfonos celulares, en las plataformas digitales, en los mercados, en las decisiones de los bancos centrales y en las estrategias comerciales de las grandes potencias.
Una nueva disputa por el poder económico
La conferencia “Nueva Arquitectura Financiera Global” dejó sobre la mesa una discusión que va mucho más allá de Blockchain.
Se trata de determinar cómo será el sistema económico internacional de las próximas décadas.
El dólar conserva una posición dominante, pero enfrenta un entorno distinto al de hace algunos años.
China busca ampliar el papel internacional del yuan; distintas economías exploran sistemas alternativos de pago; Blockchain ofrece una infraestructura que permite transferir valor sin reproducir necesariamente todos los mecanismos de intermediación tradicionales; y los gobiernos comienzan a desarrollar sus propias respuestas digitales.
En medio de esta transformación, México enfrenta sus propios desafíos: inflación, pérdida de poder adquisitivo, empleo, productividad, dependencia comercial y una educación financiera todavía insuficiente para una población que tendrá que convivir con un sistema económico cada vez más digital.
Para Ramón Salcido Moreno, comprender estos cambios es indispensable.
Porque la discusión sobre el futuro del dinero no se limita a decidir si una persona utilizará pesos, dólares o criptomonedas.
La verdadera disputa está en quién controlará las carreteras por las que circulará el dinero, quién establecerá las reglas y qué países tendrán la capacidad de adaptarse primero a la nueva arquitectura financiera global.
Y en esa transformación, concluyó, la educación financiera dejará de ser una herramienta complementaria para convertirse en una condición indispensable para que ciudadanos, empresas y gobiernos puedan tomar decisiones en un escenario económico internacional cada vez más complejo.